ALGA Revista de Literatura
nº95-96 - Año 2026




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
  • Tomando medidas
          Pintura de José Luis Navarro


    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/
  • Poesía

    GUILLEM VALLEJO

    GUILLEM VALLEJO FORÉS, (Barcelona, 1962). Poeta, ensayista y crítico literario. Ha publicado Taller de poesía (1992) y Federico García Lorca (1992). Poeta bilingüe, en castellano con libros como Las verdades imposibles; Perfil sin sueño; El frutal del adiós; Ahorismos en azul; Ahorismos en rojo; en catalán, con Mirall obert e Icària o les sabates al vent. Algunos de sus libros han recibido premios como el Premi Narcís Saguer. Colabora en revistas como La indiscreta, Cálamo o El Ciervo. Dirige la tertulia de "Ética y poesía" en el Ateneo Barcelonés y es presidente fundador de Poesía en Acció.

    LA VASIJA DEL ARTE

    El llanto incesante de Cézanne
    al conocer la muerte de Zolà.
    Su trazo lento, su pincel pensativo,
    los cuadros rotos de impotencia,
    la luz rendida en la tela del lienzo.
    El juego del azar, el poema en blanco,
    el silencio de Mallarme llenando
    el vacío de la página en vilo,
    el símbolo del verso puesto en pie,
    puente gravitando al absoluto.
    El lecho en el oído de Rilke
    donde la belleza inocula su infinito,
    la noche sin mañana de Novalis,
    el amarillo encendido de Van Gogh,
    con sus girasoles altivamente abiertos.
    Las cosas sin sus bordes adheridas
    a la devorante mano del olvido.
    Y pese a todo, la vasija del arte
    saciando nuestra sed de eternidad.

    TRAS LOS COLORES

    El joven Picasso de apenas veinte años
    entra en el siglo veinte por la puerta de un café
    de Montmartre. Lleva a Van Gogh en el pincel
    de su mirada, una tristeza inconmensurablemente
    azul, y un espejo hundido en el fondo del pecho,
    para pintar, latido a latido, el mundo que se esconde
    detrás de lo aparente. "La fuente del arte es el dolor"
    no se cansa de repetir en cada uno de sus cuadros.
    Sus brochazos son surcos que interrogan la tela.
    Savia, sangre, soles sin marzo y estrellas rasgadas
    forman los trazos de su amor irreductible.
    Años después la vergüenza caerá sobre Guernika,
    y un gris de ceniza dará forma a la barbarie.
    ¿Qué maridaje de líneas, qué gama entre los negros,
    reflejaría hoy la sinrazón de un mundo que comercia
    con el hambre, los desorbitados ojos del ahogado,
    la patera vacía mecida por un mar indiferente,
    la rabia del padre que rastrea la basura y clama al cielo
    ese grito que hoy, si volviera, pintaría Picasso?

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