ALGA Revista de Literatura nº95-96 - Año 2026
Dirección:
Goya Gutiérrez
Edición:
Grupo de Poesía ALGA
Responsables de la edición del presente número:
Enric Velo
Lucía León
Goya Gutiérrez
Maquetación, composición y diseño web:
Enric Velo
Portada:
Tomando medidas
Pintura de José Luis Navarro
Sumario
http://revistaliterariaalga.com/
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Narrativa
ANTONIO LARA RAMOS
ANTONIO LARA RAMOS, (Noalejo, Jaén, 1957), novelista, historiador y ensayista, ha publicado obras de temática histórica, educativa, narrativa y biografías. Articulista habitual en Ideal de Granada. Autor de novelas: La renta del dolor (2013), el exilio en el tardofranquismo; La noche que no tenía final (2015), la trata de blancas; Cae la ira (2018), posguerra y realidad social; Askatu, portal número seis (2021), final de ETA e intentos de cerrar heridas en Euskadi; y Nueva York inside. Tras los pasos de Federico (2023), amago de literatura de viajes.
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ERRANTES
Me cruzo a diario con rostros cuyos rasgos dicen ser de otros puntos del planeta. En las calles de Nueva York o Hoboken la variedad étnica es abrumadora. Son ciudades multiétnicas, multiculturales, 'multilingüísticas'. Ernesto me lo advierte: "En mi barrio, el Bronx, estamos gente de muchos sitios, no es fácil la convivencia". Lo conocí una tarde que paseaba por Herald Square y entré en una pizzería.
La inmigración de Europa e Iberoamérica, de África o de Asia, se muestra con la ambivalencia de la adaptación al medio, como ocurre en el reino animal, pero en el hombre con más autoridad, por su capacidad para modificar el espacio. Mas no es el medio el que dificulta su adaptación -Estados Unidos está acostumbrado a acoger-, son los humanos los que dificultan la adaptación de otros humanos, hostiles contra errantes, que dejan entrar solo a los de su especie: chinos, coreanos, judíos, hispanos, italianos…
El destino de la humanidad es el tránsito perenne. Fuimos nómadas durante más milenios que sedentarios. El éxodo -palabra que parece decirlo todo-: quienes se van porque quieren, quienes lo hacen porque los echan, quienes cruzan tierras y mares porque buscan una tierra donde vivir. Empeñarse en demonizar esto es como ir contra la esencia de la evolución humana, la conciencia de quiénes somos.
Ella no tiene sangre indígena -que sepamos-, aunque sea mexicana. La joven Mariela, una auténtica sabelotodo -piensa Ernesto-, mientras escucha su voz melosa y dulce: "La inmigración hacia Europa, con el mar Mediterráneo como espacio de tránsito, fue la primera gran oleada migratoria, cuando el 'homo' cruzó pasos naturales para ir de África a Asia y Europa. Hoy el mar Mediterráneo, centro de la civilización, se ha convertido en una gran sepultura humana. Pero hay otras, allí donde vence la insolidaridad, la intolerancia, el desprecio y la xenofobia. En la frontera de México, territorio de inmigración, donde ahora se cruza a ras de suelo, por zonas abruptas y desérticas, por túneles o saltando muros, en un futuro se podrá hacer 'turismo del horror'. Como se practica por los campos de concentración nazi: Mauthausen-Gusen, Buchenwald, Dachau o Treblinka. Al hombre le gusta horadar tumbas para enterrar a otros hombres que les estorban".
Migrantes de Guatemala, Honduras o Nicaragua, todos con la ilusión de una vida mejor, mirando al futuro, sorteando acechantes peligros por fronteras peligrosas plagadas de trampas y abusos. Saliendo de países fallidos, violentos, de miseria endémica, entre dictaduras y revoluciones fraudulentas, hacia donde les niegan el acogimiento -EE UU, que tantas dictaduras alentó-. Mariela se lo explica a Ernesto. Del intercambio fugaz de impresiones, a estrechar una gran amistad. Mariela y el chico nicaragüense avivan encuentros más frecuentes.
Hemos pasado la tarde en la librería Symposia Bookstore. Michael nos ha deleitado con las nuevas adquisiciones: ediciones de Cien años de soledad de García Márquez y La señora Dalloway de Virginia Woolf.
En la frontera con México mueren muchas personas y niños son separados de sus padres. En el Mediterráneo habrá ya incontables ahogados. En el mar se ahoga la gente, ¡hay tanta agua! Las tierras desérticas de Arizona, Nuevo México o Texas ahogan de otro modo: con calor y arena.
Nueva York está plagada de inmigrantes. Estados Unidos es un país de errantes, ahora deportados. Al cruzar Ciudad Juárez te encuentras con El Paso. ¿El paso hacia otro sufrimiento?
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