ALGA Revista de Literatura
nº95-96 - Año 2026




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
  • Tomando medidas
          Pintura de José Luis Navarro


    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/
  • Poesía

    JORGE STOJSIC

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA. Ver: http://www.poesiaalga.org/

    El primer matecito de las mañanas de invierno le da el gusto al paladar, pero no calienta interiores.

    El segundo camina despacio amoldando calles y barrios y el tercero se despatarra inundando con gusto a yerba el zaguán y los patios íntimos del alma gaucha.

    ¡Qué lindo!

    Y si anda cayendo agua. mejor todavía; se empieza a perder la vista en el goterío turbio y gris de la garúa, se agolpan los recuerdos que vienen al tranco suave y descansado de caballo viejo, se solucionan problemas y hasta los fantasmas que a veces incordian detrás de las puertas del silencio, tararean milongas inventadas en la época de la colonia.

    Pero este gaucho balcánico, clinudo y barbado, revive hasta el sonar de las viejas canciones de mis queridos viejos y sus lejanas aldeas del sur de Europa.

    Cosas que a veces el mate, tan amigazo y elemental despierta cuando se mete en el cuerpo.

    No me di cuenta, fue así, como de golpe, estaba sentado, me incliné hacia adelante para acariciar al gato y supe que cumplía 82 años; aparento 54, bueno quizás un poco más. Sobre todo en días de tormenta, de noche, lloviendo y sin luz, quizás algún corto de vista se atreva con menos.

    Cuando escribo versos me creo que ando por los treinta. Me desplayo en carnes jóvenes, asumo el color pastel con guiños a los pícaros naranjas, mantengo barba y pelo largo y me tatué una bicicleta de jardín en cada párpado, placer de viejo verde cuando diviso adolescentes y las paseo por mis ojos sobre todo en primavera.

    Con una vieja balalaika y antiguas canciones gitanas adormezco grillos, que abominan de su escandaloso y oxidado canto de amor, se vuelven sutiles, asexuados, entregándose a la delicada danza de Berioshka, la de las damas deslizantes, largos sarafanes rojos y floridas tiaras rusas.

    Me gusta el vino, pero efluvios alcohólicos y edad avanzada no se dan la mano, más bien se tropiezan y para evitar encontronazos bajé el nivel de grados y le enseñé a mi vicio paladear un rosado afrutado presuntuoso y joven.

    A la señora que viene a buscar a los valientes la he visto varias veces mirándome de soslayo. Qué guapa es. Entrecierra los ojos como escudriñándome, esconde su silueta detrás de los visillos cuando inventa situaciones, se quita la túnica blanca y girándose despacio se aleja como invitándome a seguirla en pos de sus delicadas nalgas.

    Las cosas raras que hace la muerte para enamorar a poetas de 82 años. Si no lo veo, no lo creo.

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