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Has vuelto esta noche
Madre.
He cogido tu carica entre mis manos,
Acariciado tu pelico corto.
Por detrás,
Por la nuca,
Y mis dedos han llorado de gozo
Porque estabas seda.
La miel de tus ojos me miraba
Complacida por tenerme cerca,
Recibiendo el calor que te falta,
Reclamando a la quietud, misericordia,
Un rayo de luz en tu noche eterna.
La melodía, una nota lineal
Suspendida en el tiempo
Que duró mi sueño.
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Ya no me azota el horizonte
Ni tintinea la estrella fugaz.
Un manto cetrino se ofrece a mis pies.
La frente plana.
De la boca no sale una mala palabra.
Tan mansa la sangre
Que no palpita el corazón.
Sólo lo arrastra el remo.
¡Así el marino no puede navegar!
Encalla en el verde antes de llegar al mar.
¡Sí, ya sé que hay un iceberg
Bajo ese pico que asoma!
¡Pero cómo voy a escribir
Si no tirita mi vientre!
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DECLARACIÓN
Escribo a empujones de tiempo
Porque no es necesidad sino ofrenda,
Un reguero de flujo discontinuo,
Envites sin torero,
Imaginaciones mías
Y del que quiera combatir,
Porque es un acto de guerra,
la venganza por haber nacido.
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