ALGA Revista de Literatura
nº91-92 - Año 2024




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Foto de la colección "Paisajes para un sueño"
      de Teo Serna

    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Poesía

    MARIAN QUINTILLÁ

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA. Ver: http://www.poesiaalga.org/

    SILOS

    Cuando te vi señero, dulce, firme,
    qué ansiedades sentí de diluirme
    y ascender como tú, vuelto en cristales.
    Gerardo Diego

    Abandonar el ruido
    es posible
    y quirúrgico.

    Contemplar
    prende el centro
    de nuestro poder más real.

    El silencio se escucha,
    no es mudo.

    El estruendo se desgañita,
    empeñado en perpetuarse
    como un virus

    mas sólo lo que es cierto
    tiene cualidad de sentido.

    No hay nada que hacer antes
    aunque el no hacer nos tiemble.

    En abrazar la nada
    está la puerta al todo.

    LLAMARADA DE OTOÑO

    Y se alargan las sombras, y se entrega el cobalto
    a un degradado suave de oro y polvo de rosas,
    y devora la noche todo brillo exaltado.
    Sólo luna de nácar, sólo estrellas remotas.

    Toma el aire el relevo del fragor sofocante.
    Posa el lápiz la mano que apuntaba el esbozo.
    El tiempo pide paso mientras lo inacabable
    se interrumpe y se muestra llamarada de otoño.

    No me sacian victorias, ni placer, ni aventura,
    ni lisonjas, ni logros que aplacaran mis huecos.
    Solo escucho las voces que me hicieron errar

    el camino trazado, que rindieron mi furia,
    que me abrieron humana, y así fuimos cayendo
    del anhelo de ser a la esencia de dar.

    LA NIÑA AZUL

    Nieta del páramo,
    en el pozo de mis ojos fijos
    moraban acechando las inquietudes
    como criaturas abisales.

    Un lápiz de grafito
    para apresar la palabra temprana,
    el reverso de los folios usados
    junto al olor a cedro de la caja de los colores.

    Jugaba con la luz.
    Deshojaba las flores con una sola mano
    mientras pajareaba por otros mundos.
    Creí que me pertenecían tales destrezas,
    no pesé
    ni siquiera la sal de mi propio sudor.

    Así,
    aunque jamás lo hubiera sospechado,
    fui la pequeña princesa consentida
    vestida de arpillera,
    adornada de escarcha,
    calzada con el barro de los charcos,
    perfumada de mentas y tomillos.

    La realidad
    susurraba su atrayente promesa
    tras cortinas de seda.
    Yo, al otro lado
    de un paño empapado de noches,
    construía
    castillos con amor momificado
    para dormir a salvo
    en sus coriáceas matrices.

    La calle estrecha,
    la lechera
    balanceándose en mi mano,
    oscuridad
    y la mansa, tremenda, magnitud de las vacas
    junto a la honesta esencia del estiércol.

    En la cocina
    casi nunca hace frío,
    y al hervor,
    la tacita de nata con azúcar.

    Mamá, yo soy azul.
    Sí, hija, azul eres.


    El paisaje de Willa (Grabado)

    PAULA MARTÍNEZ (BUENOS AIRES)

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