ALGA Revista de Literatura
nº91-92 - Año 2024




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Foto de la colección "Paisajes para un sueño"
      de Teo Serna

    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Poesía

    CARMEN PLAZA

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA. Ver: http://www.poesiaalga.org/

    TIERRA MÁRTIR

    Irrumpió la vergüenza.
    Quedó la inocencia inmóvil en su lecho, acribillada
    por millones de estrellas enemigas.
    Llegó la tempestad,
    encrespó la aterrada superficie
    con un hedor de sacrificio,
    reventó los cimientos del templo,
    hizo el dolor insoportable.

    No crecerán espigas de esta honda congoja.

    Desde el más hondo precipicio
    estallan bocanadas de pánico
    en todas direcciones.

    La nube es negra y vuela hacia lo alto.
    Corona de martirio el arco iris.

    No es lo mismo temor que pérdida,
    chispa que fuego,
    rumor que estrépito.

    No es lo mismo un ser mortal
    que una criatura muerta.


    Fotografía de la colección "Paisajes para un sueño"

    TEO SERNA

    RUINAS

    Los sueños son apenas esquejes
    sembrados en un profundo surco,
    sin un signo de vida.

    Es posible vivir entre las ruinas,
    ver cómo desfallecen los pasos
    desangrándose.

    Es posible recorrer las alturas
    y ver cómo se mudan en cascotes
    las trasudadas casas.

    Es posible maldecir el camino
    que lleva hasta otro mundo,
    cuando alguien se muere, suspendido
    entre las nubes y la grava
    como un hermoso pájaro.

    Sobre la tierra, un animal herido
    señala con sus huellas los puntos cardinales.
    Ha olvidado cómo llegar a casa.

    Se recorta en la esquina el nombre de la calle
    con sus letras de molde
    igual que en una tumba.

    Del poemario inédito Tiempo muerto.

    MUERTE IRACUNDA

    Perdidas oraciones de beatas,
    las de salmos antiguos ya prescritos,
    de reos sentenciados y contritos,
    de seres hacinados como ratas.

    No sirvieron ofrendas, hojalatas,
    sacrificios humanos, falsos ritos,
    los óleos consagrados y benditos
    para calmar la furia desatada.

    Nadie te ve llegar porque estás dentro,
    desprendida de luz, descoyuntada,
    sin rumbo ni memoria, a la deriva.

    Pero sales de pronto a nuestro encuentro
    y nos tragas con hambre acumulada.
    Eres solo una sombra inexpresiva.

    Del poemario inédito Tiempo muerto.

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