ALGA Revista de Literatura
nº91-92 - Año 2024




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Foto de la colección "Paisajes para un sueño"
      de Teo Serna

    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Libros comentados

    GOYA GUTIÉRREZ

    GOYA GUTIÉRREZ. Es poeta y escritora. Licenciada en filología hispánica por la UB. Ha sido profesora de secundaria impartiendo la asignatura de Lengua y Literatura castellanas. Dirige desde el año 2003 la revista literaria Alga. Ha publicado hasta la fecha una novela y once libros de poesía, entre los cuales: "Ánforas", Devenir, Madrid, 2009, "Grietas de luz", Vaso Roto, Madrid-México, 2015, "Y a pesar de la niebla" In-Verso, Barcelona, 2018 o "Pozo pródigo", Olifante, Zaragoza, 2022. www.goya-gutierrez-lanero.com

    de Uno
    de Lola Andrés
    Editorial Contrabando, Col. Marte. Valencia, 2022
    Poesía 99 páginas

    ¿QUÉ FLORECE EN LA GRIETA?*

    Lola Andrés nace en Valencia en 1961. Es licenciada en filología por la Universidad de Valencia. Tiene publicados los siguientes libros de poemas: Moléculas y astros, (premio Gerardo Diego de la Diputación de Soria, 2002), Jocs de llum, Ed Bromera, 2006 (Premio Alfons el Magnànim "Ciutat de València" de poesía en valenciano, 2006), Materia (Primer accésit del Premio de Poesía Ciudad de las Palmas de Gran Canaria, 2007), Pendiente del aire, en la colección artesanal "Ecuaciones de segundo grado", Ed. El Torpe al Timón, junto a Eva Hiernaux, Madrid 2013, Cielo líquido, Amargord, 2015; Travesía, Ediciones Contrabando 2016 (la tercera edición junto con el pintor Pere Salinas, 2021).
    El libro de poemas "de Uno" está dividido en dos pates (II) Versión y I (El Poema), que según nota de la autora se podría leer en orden inverso y quizás también como un solo poema unitario.
    Como prefacio de la primera parte encontramos dos impresionantes textos de los poetas Rilke y Wordsworth con los títulos de UNO: El Vigilante y UNO: El Invertido, respectivamente. Rilke como representante de una poesía posromántica y vinculada a cierto misticismo y Wordsworth como representante del romanticismo. En ambos aún se sigue manteniendo el concepto sagrado de Naturaleza, del somos Uno con ella. En ambos se cumplirá el hecho de que a través del arte o de la poesía podemos experimentar y pasar de una experiencia sensorial a una experiencia suprasensible que tiene que ver con la consciencia y la trascendencia.
    Dentro de cada una de las dos partes del libro se hallan diversas secciones. Y esas divisiones, esas incisiones o cesuras internas en los mismos versos, palabras que al mismo tiempo se añaden al verso anterior o se encabalgan en el posterior, crean un tono de extrañeza, y se relacionan también a nivel semántico con ese despedazamiento, esa disgregación de la unidad que se produce internamente. La forma aludiendo al contenido y el contenido a la forma.
    Percibimos que a lo largo del libro se nos está transmitiendo un dolor, un profundo sufrimiento de pérdida, un sacrificio que es consustancial a la vida y a la muerte. El dolor más o menos profundo, y muy respetable y digno de compasión, de los seres vivientes, es algo común y no es nada único por el hecho de sentirlo. Sin embargo, en el arte en general y en la poesía, se trata de un tema universal, y lo que sí hace único y singular ese dolor es precisamente la forma cómo se dice, cómo se plantea, qué entramado teje la poeta en el conjunto de su libro. Trataré pues de expresar cómo yo he percibido este aspecto en "de Uno". Aunque he de advertir que es una poesía cuyo lenguaje trata de remontarse a lo primigenio. Un lenguaje poético que se resiste en gran medida a ser descifrado. Sin embargo, serán de esas elipsis, de esas grietas y silencios de lo no dicho, de donde también brota una atmósfera poética de inefabilidad y misterio, que apunta a un cierto misticismo.
    En la primera parte del libro y en la sección titulada "cesiones" la poeta nos traslada a lo mítico, por medio de citas o epígrafes referenciales que aluden a la sangre derramada y al sacrificio desde el Génesis bíblico, o los referidos a la antigua tragedia griega en las voces de sus protagonistas Electra, Antígona, Las Suplicantes o Medea. En todos estos poemas La Casa adquiere un valor simbólico esencial que connota un orden matriarcal: "La casa/agranda el gesto salpica (…) los nacidos acuden y los muertos" (p.29). La Casa como útero y matriz, pero también como tumba. El dolor de expulsión de la vida y el de acogida en la muerte. Edipo en cambio parece estar identificado con el Uno. Es la completa desolación, el precipitado, el sacrificado, el disgregado en pedazos con los que se identifica a los Uno. Pareciera el mismo Jesucristo. Y de hecho esto estaría también relacionado con el texto inicial de Rilke que dice: "-tened en boca la vida de mi muerte, / penad por la matanza, por el desprendimiento. /(…) en Uno descansa la Morada,/ (…) haced lo que os engendra contra la infinitud" (p.18). Poesía para expresar también aquello que está en el otro lado, en la zona de lo invisible, o aquello que no se puede decir como antes se dijo.
    En la sección "los Uno" los versos parecen anunciarnos algo excepcional, hechos que quizás ocurren o ocurrirán. Se expresan los efectos de esos hechos enigmáticos: "suceden/ en la boca: sed/ saliva: fiereza transita/ por los cánticos leal/ a la plegaria/ de los dientes" (p.38). Se calla lo específico, el qué sucederá, pero hay sangre, hay herida, hay pregunta "¿se oye esta tragedia? ¿se desmorona algo?" (p.42). Puede ser la tragedia personal, lo que también forma parte de los Uno, los trozos disgregados que pertenecen a la multiplicidad del Todo, la tragedia individual que queda ahogada en la jaula de la intimidad del ser.
    En la sección "pliegues y voces", los Uno podrían también identificarse con el mismo yo poético. La multiplicidad de voces expresan dolor, pavor, niebla, duda, vergüenza, las palabras de El Vigilante, el que observa anuncia el muro y la muerte como un hecho, más en ese estado de adormecimiento también hay esperanza y como en todo sacrificio hay celebración, y tras el sufrimiento florece el canto y la flecha que vuelve a su lugar: "decidme qué dulzura/ tendrá que adormecer tanta tragedia/(…) qué portará el decir" (p.60). La poeta escribe, entre otras cosas, desde la herida que quiere ser trascendida o curada, bordeando poéticamente su secreto y al mismo tiempo librando a la palabra de su transitoriedad. Acaba esta primera parte con la sección "ofrecimiento", en donde el yo poético acepta la desintegración, los pedazos, se ofrece en ese sacrificio del dolor y en ello también hay gozo y nostalgia de lo que fue o lo que pudo ser, pero se apaga la posibilidad de volver atrás.
    La segunda parte I (Poema) tiene como subtítulo "Hechos de los UNO". Poesía celebratoria, superadora de esa disgregación. El sacrificio se convierte en corriente que reintegra otra vez a la vida a través de la palabra dada: "De nuestra voz salimos/ para que Uno entre/como respiración (…) Nuestro desnudo mata. / Nuestra mudez enturbia/ (…) la palabra de Uno / sanará nuestras voces" (p.94-95).
    Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en los versos, en los poemas se juega con una especial plurisignificación que, por otra parte, es una cualidad inherente a la poesía. Que bajo el tejido poético que muchas veces se percibe como hermético, se intuye un plan inspirado, pero también muy elaborado.
    La poeta arroja fuera de sí una serie de acontecimientos que hacen temblar la poesía del poemario en su conjunto, trata de sondear una verdad, un secreto. La poesía no se escribe para aclarar o especificar unos hechos como se haría con la palabra hablada. La poesía en "de Uno" podría ser un ejercicio espiritual pero también lúdico con la palabra, relacionada con la trascendencia y la persuasión. La creación del engranaje poético o la trama de esa verdad o ese secreto que, entre otras cosas, aspira a con-mover, a una especial comunicación, a la belleza o al enigma. Sin embargo, la poeta desconoce qué efecto tendrá en el lector ese instrumento poético que ha creado, porque también es posible que para la poeta el secreto, en este caso, enigmáticamente insinuado, siga siéndolo. Y entonces, son las mismas palabras las que se erigen en guardianas de ese tesoro, y aunque muchas veces el libro nos resulte incomprensible a nivel racional, intuimos un sentido unitario y una coherencia que se halla a lo largo del poemario y en el manejo de un estilo y unos recursos literarios, de los que resulta una poesía que tiene que ver también con la originalidad y con el riesgo.

    *pág. 80 del libro de Uno
    Para ver poemas de este libro ir a la pág. 12

    página siguiente