ALGA Revista de Literatura
nº90 - otoño 2023




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Foto de la colección "Mimiamimemima"
      (Miami, EE.UU., 2022)

      de Eduard Reboll

    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Libros comentados

    GOYA GUTIÉRREZ

    GOYA GUTIÉRREZ. Es poeta y escritora. Licenciada en filología hispánica por la UB. Ha sido profesora de secundaria impartiendo la asignatura de Lengua y Literatura castellanas. Dirige desde el año 2003 la revista literaria Alga. Ha publicado hasta la fecha una novela y once libros de poesía, entre los cuales: "Ánforas", Devenir, Madrid, 2009, "Grietas de luz", Vaso Roto, Madrid-México, 2015, "Y a pesar de la niebla" In-Verso, Barcelona, 2018 o "Pozo pródigo", Olifante, Zaragoza, 2022. www.goya-gutierrez-lanero.com



    Danza Humana
    de Rafael Argullol
    Editorial Acantilado, Barcelona, 2023
    Escritura Transversal, 1030 páginas

    Diálogo con los libros (Florecemos en un abismo, Mortal y rosa, Talar un nogal)
    a partir de Danza humana

    I

    Rafael Argullol es un reconocido escritor con treinta y cinco libros en su haber de distintos géneros. Con una dilatada experiencia como docente universitario. En las últimas décadas su labor de escritura ha experimentado un nuevo posicionamiento literario, una superación de los géneros que había practicado, apuntando a un tipo de escritura a la que ha calificado de transversal pues concentra y comprende el diario biográfico, la ficción, el relato, el pensamiento y la reflexión, o el viaje y la poesía. En "Visión desde el fondo del mar" libro publicado en el 2010, nos presenta al escritor como a una araña. Un tejedor de palabras que va tejiendo esa gran red, para también atrapar en ella al lector. Y en mi opinión sobre todo en este libro y en el que nos ocupa, en gran medida lo consigue.
    Y a la pregunta nuclear que el autor se plantea "¿Por qué escribo?" devienen las razones expresadas poéticamente: "El lenguaje: hermoso botín de ecos, brújula para orientarnos en el gran desierto del olvido" o "La pérdida de las palabras, de los nombres, sume al hombre en una gran desorientación. Sin los ecos, el mundo quedaría deshabitado. La única misión de la escritura: vigía de los ecos" (p.527). Pero la magia de la literatura o de la poesía está en la forma como el escritor o la escritora transmiten esa memoria, esa materia de la imaginación y los recuerdos. El autor en general utiliza un lenguaje elegante y depurado, y al mismo tiempo sencillo y directo, para tratar temas sugerentes que se plantean a partir de la experiencia vivencial o literaria, de la reflexión y el criterio personal.
    "Danza Humana" quizás constituye un reto más difícil que el libro anterior. Continúa la misma estructura interna y externa y está dividido en diez libros, dentro de éstos se suceden otra serie de pequeñas historias unidas por un tema, algunas de las cuales tienen continuidad a pesar de que las separe un apunte cronológico y geográfico.
    Así como el anterior libro mencionado estaba más centrado en el viaje y la infancia para conformar un autorretrato, éste parece tener un carácter más de posicionamiento literario, personal y humano respecto al viaje de la propia vida, con declaración de principios, pero también reconocimiento de errores y prejuicios para ofrecernos la verdad a la que dice enfrentarse personalmente.
    El primer libro es el Libro de la verdad. Naturalmente responde a esa pregunta tan polémica y delicada ¿Qué es la verdad? Puede tener que ver con la misma escritura transversal y con el hecho de que la memoria de nuestras vivencias, sueños, pensamientos etc., convocada cuando ya ha pasado tiempo y desde otra perspectiva vital del que recuerda, puede ser dudosamente veraz, aunque según nos dice el autor eso tampoco importa mucho. Pues lo real o verdadero no es lo que existe o ha existido sino lo que puede ser recordado y evocado. La escritora Ana María Matute dijo algo así como que una se ha de fabricar su mundo y alzarse a él, porque al final resulta que existe y es verdad.
    El libro de libros que es "Danza humana" genera reflexión y diálogo con otros libros de temas afines, y durante el tiempo que duró mi lectura, me permití compaginarlo por ejemplo con la historia de la escritora y mística del siglo XII Hildegard von Bringen escrito por Victoria Cirlot. Hildegard quiere alejar sus visiones de la idea de que éstas sean clasificadas dentro de la literatura alegórica del siglo XII, por creerlas verdaderas.
    En el segundo Libro de la restitución aparece uno de los alter egos del lector o lectora llamada Elia a quien el autor se dirige. La imagen del espejo en la historia de "El otro espejo" se relaciona con el hecho de vernos y reconocernos y considerar que, a pesar de todo, el trayecto ha valido la pena. Es entonces cuando se opera esa restitución. El tema tiene continuidad con la historia "La partida" en donde se nos expresa un hipotético letrero que todo ser humano desearía leer y aplicárselo a su vida: "Todo ha sido necesario" "Todo ha tenido sentido" "Todo conducía a la meta" "La meta es el punto de partida". Un excelente y redondo lema para la restitución. O lo que sería partir, llegar, regresar a la casa útero, a la casa universo que nos dio todo para devolvérselo.
    A la altura de este segundo Libro de la restitución me cayó en las manos la antología poética "FLORECEMOS EN UN ABISMO" del Premio Cervantes 2022 Rafael Cadenas. "Ahora celebro el advenimiento de la levedad" (p.50 La Isla,1958). Algunos de sus libros sondean el tema del despojamiento o el exilio como condición existencial que no deja de ser también una restitución. "El exiliado deplora/las patrias. Rehúye escisiones, /se encamina hacia el instante" (p.52 La Isla, 1958). "Realidad/ Hazte a tu nada/plena. / Déjala florecer. /Acostúmbrate/ al ayuno que eres. / Que tu cuerpo se/ la aprenda" (p.83 La Intemperie, 1977). "Repudio a lo / inauténtico. / El objetivo es llegar/ /a un estado de / vaciamiento que/ nos permita -aprender a ser/ nadie-/ Enséñame, / rehazme/ a fondo, / avívame/ como quien enciende/ un fuego" (p.138, Sobre abierto, 2012). "También al dialogar con Rilke, le pregunta (…) "¿sabías/ en tus adentros/ que los poemas no bastan?" Y al final alguien le contesta: Sí, Rafael, lo sabemos, pero sin ellos se hace siempre más difícil la travesía, la única patria que tenemos, la vida" (p.25) (Del prólogo "Los poemas no bastan" de Arturo Gutiérrez Plaza).
    Una experiencia poética de la restitución, pero también del despojamiento cuyo título corresponde al tercer libro de "Danza humana", que constituye una reflexión acerca del perdón, la compasión, el crimen o la envidia humanas. Y pone de manifiesto una verdad muy cruda y es que los grandes crímenes que la humanidad ha cometido, como pudo ser el Holocausto, no tienen nada de diabólicos, si Dios no existe, tampoco el diablo existe, y son actos horribles que los han cometido humanos. Una historia personal infantil, nos transmite otro rasgo importante de la condición humana, resumida en dos frases: "¡Es mío!" y "¡Te voy a matar!". Y en estas frases aparentemente inocentes, puesto que las pronuncia un niño, palpita la historia bíblica de Caín y Abel. La posesión, la envidia, el odio, el crimen, y sobre todo el resentimiento, antesala de la venganza, y el mensaje de que el perdón es necesario, aunque qué alivio, si eso fuera tan fácil. En un libro posterior se nos dice que la tragedia complementa a la comedia y viceversa. "Si hemos inventado nuestra comedia es para curarnos de nuestra tragedia" (p.503), esa tragedia que acaba en el ya no vivirás.
    Hace unos días que he encontrado un ejemplo de pérdida y de búsqueda de ese despojarse del odio, y de ese convertir el dolor en reparación, en una gran estela poética y diálogo con el hijo, en una curación. Es la pérdida por enfermedad de un hijo infante que está en el libro de "MORTAL Y ROSA" de Francisco Umbral. Un libro también inclasificable por su género, un diario que es una prosa poética, o una impresionante poesía que se escribe en prosa. En todo caso un profundo planteamiento del yo padre y escritor frente a un mundo, que de pronto se ha trastocado, la pérdida de un ser inocente, puro, sagrado y ante ello la enorme impotencia humana, el vacío, lo banal y el absurdo de la cotidianidad, el sacrilegio de la vida cuando profana y atenta contra el niño, la mudez de un Dios en el caso de que existiera. El repaso del entorno y de sí mismo en su oficio de escritor que está escribiendo este libro especial: "Hay que hacerse transparente -la transparencia, Dios, la transparencia, pedía el poeta- para que el mundo pase a través de uno configurado como discurso (…). Si no hay transparencia no hay escritura. (…) Escribir es una prestidigitación en cuanto que consiste en desaparecerse como los ilusionistas del cabaret. (…) Escribo por el placer de desaparecer. Es mi forma de transparencia (…) Escribir es ausentarse" (p.86-87). Yo leo. Abro el libro (…) Quizás la literatura sea eso. Desaparecer en la escritura y reaparecer, gloriosamente, al ser leído" (p. 88) Y finalmente ese despojamiento, ese devolverse y ese reconocimiento del a pesar de todo valió la pena, que figura también en el Libro de la restitución de Argullol. Y así concluye Umbral: "Al hijo lo perderemos siempre, en la vida o en la muerte. Más nadie podrá quitarme el turbión de frescura, la ráfaga, la dimensión desgarradora y clara que él le dio al mundo, de pronto, y me dio a mí. El hijo es un relámpago de futuro que nos deslumbra un momento. Por él, por mi hijo, he visto más allá, más adentro y más lejos, y quizás -ay- eso basta" (p.172).

    II

    También en el Libro del enigma de "Danza humana" se vuelve a tratar el tema de la escritura y del escritor. La escritura admite mucho trabajo, que quiere decir disciplina, tiempo, vida… y frente a ello el ritmo para atrapar el lenguaje y la metamorfosis que convierte el trabajo en don, y así deviene el tercer ritmo que convierte la escritura en transparencia y juego.
    En el Libro de la jovialidad la verdad aparece de forma más descarnada sobre todo a partir del tema del Curriculum, como convención y como la carrera de la vida, que a veces, dice, la sociedad te impone. Y el propósito del escritor para oponerse a esas clasificaciones. Sin embargo, en algún momento de nuestra vida, esas titulaciones no pesan tanto en el carro o la carrera de la vida. Y a fin de cuentas ¿no es ese Curriculum el que también da al autor autoridad crítica, consideración o reconocimiento? Aunque lo anterior no reste valor al hecho de enfrentarse a su verdad y manifestarla, en un mundo en que una mentira repetida o difundida muchas veces acaba teniendo apariencia de verdad, y lo peor de todo es que a veces no resulta fácil distinguirlas.
    El autor se opone entre otros, a que le den el título de pensador: "Me parece peligrosa una sociedad que requiere de pensadores. ¡Que piense ella misma! ¡Que piense por sí misma! (p.576).
    También al de ser poeta. Y dice: "Es un oficio honorable post mortem, pero ridículo y amanerado en vida" (p.587). Habla de vanidades a veces desbocadas. Y puede que sí, ese pecado de la vanidad está más relacionado con la creación, aunque no sea exclusivo de los poetas y las poetas. O también critica el corporativismo de los poetas vivos, pero en qué ámbito no se encuentran cosas parecidas, en dónde no cierta arbitrariedad o prejuicios. Si verdaderamente amas la poesía, aceptas cualquier desafío, sobre todo el de la decepción. El concepto del término "poeta" relacionado con cierta sacralidad y solemnidad, en la actualidad creo que está superado, el poeta viene a ser un escritor más, a quien si hay algo que se le ha de exigir es haber leído y leer a los clásicos y a una buena parte de sus contemporáneos, también el compromiso y el esfuerzo por escribir lo mejor posible, incluso de arriesgarse en su escritura, para expresar en ésta la experiencia humana, que viene a ser la experiencia de la vida y de la muerte.
    Su crítica se extiende también, no al hecho de ser profesor, sino a las circunstancias que lo rodean, porque la universidad, nos dice, se convierte en una empresa mercantil situando a profesores y alumnos en las antípodas de lo que debiera ser el trato entre maestros y discípulos. Nos relata su experiencia como profesor en la Universidad de Filosofía Pura: "Y en efecto, era un centro repleto de filósofos puros (…) que tenían en común su capacidad para alejar a los estudiantes de la filosofía. Allí se combatía la posibilidad de pensar libremente sobre una vida libre que es, me parece, el único objetivo de la filosofía". (p.578). El autor lamenta la opacidad de ciertos lenguajes, como el filosófico, que enmascaran la comprensión de las cosas.
    En el Libro de la divinidad habla de las religiones y del concepto de Dios. Más pronto o más tarde, muchas y muchos, como el autor nos confiesa, sustituimos a Dios por las humanidades. Aunque es cierto que, sin un sentido transcendente, que no tiene por qué ser religioso, la sociedad tiende a crear ídolos, casi siempre mediatizados por la cultura del dinero.
    La reflexión sobre la muerte también está presente en el Libro del antagonismo. Saca a colación el ejemplo del gran compositor Richard Strauss y el del genio Miguel Ángel: "Lo único que se debe exigir a los viejos maestros es que cierren su existencia con sinceridad" (p.698). A veces sucede que las palabras del escritor nos suenan, porque las hemos pensado antes, en circunstancias vividas paralelamente, por ejemplo, en lo más álgido de la pasada pandemia ya que este especial diario comprende buena parte del periodo en que nos vimos afectados por el virus. Hablando de la muerte aparece la literatura como reflejo de nosotros mismos y la figura de Hamlet como aquél que a diferencia de nosotros, no entra en el engranaje de poder y violencia que nos convierte en víctimas y verdugos y viceversa, nos dice. Sin embargo, también se puede interpretar: Hamlet con su actitud quizás demuestra ser más libre, pero no puede evitar el reguero de muertes que provoca, ni su propia muerte en esa vorágine trágica en la que se ve envuelto.
    El autor insiste en el tema de la violencia, especialmente la gran violencia representada por la guerra. Y nos confiesa que, reconoce su error, en algún momento de su juventud, al sacralizar la guerra. Entra más específicamente en guerras como la de Vietnam, la de Irak o la de la olvidada Siria o aquella imagen del gran hongo como la posibilidad de aniquilación de sí misma, por parte de la humanidad. El apunte cronológico de su diario aún no contempla la que será guerra de Ucrania, que menciona en nota aparte. En el Libro de la afinidad hay dos títulos que tratan de la posesión en las relaciones humanas, o el tema del amor, quizás más centrado en el enamoramiento y otros sentimientos colaterales. El amor también vinculado al recuerdo y al sueño como espejos que reflejan cuánto y a quién se ha amado. O la amistad como el amor más libre, un diálogo entre dos y un sistema de vida actual en donde la inmediatez y la falta de tiempo es contraria al ejercicio de ésta, igual que a la perdida costumbre epistolar.
    Pero, retomando el tema de la violencia, he tenido ocasión de leer el libro de poemas "TALAR UN NOGAL" de Marta López Luaces. Personalmente me ha parecido el escenario poético en que se estuviera representando el argumento que precede al final de una tragedia: "el halcón en su vuelo/ presiente/ el tremolar de la tormenta que se avecina" (p.12). Es la violencia ejercida por el supuesto ser humano contra la naturaleza, ya sea la vida vegetal, animal o los feminicidios y violaciones contra la mujer por el hecho de serlo, que recorren el planeta y nuestro siglo.
    La poeta inicia el poemario con un radical lema poético que se irá reiterando y que resume los tres apartados del libro: "talar un nogal / matar a un animal / asesinar a una mujer" (p.10). La escritura mantiene siempre un pulso poético sereno y no cae nunca en lo panfletario. El tono de los versos parece estar entre lo elegiaco, el rezo y la salmodia. También recuerda a los versos de la tragedia griega, sobre todo esa insistencia en la reiteración de los que pareciera pronunciar el coro que trata de despertar las conciencias de los espectadores, de los lectores, de la sociedad en sí, como: "GOCE DEL MAL" o "¿Dónde los justos?". Es la denuncia de una situación insostenible: "humanidad abocada al autoholocausto" (p.31) ante la apatía de la sociedad o de aquellos que deberían proveerse de los medios para parar la destrucción. Y escuchamos, y leemos que muchos de estos males ya estaban o los anunciaba la literatura clásica: "Y somos Ifigenia/ camino al sacrificio. Y somos Edipo/ camino al parricidio". Quizás los griegos inventaron la tragedia a fin de prevenirse ante los instintos ancestrales de violencia y destrucción que intuían en el ser humano. Y así orienta la autora el sentido feminista de sus versos: "Ceres, no negocies. Tus hijas secuestradas, torturadas, /violadas, asesinadas… te llaman/ dominación disfrazada de deseo [Guatemala: 786 feminicidios en 2017]" (p.49). Las ménades (madres, esposas o hijas) que, según la filosofía nietzscheana sobre el origen de la tragedia griega, en un estado de frenesí, descuartizan al dios Dionisos y según Freud participan de la "comida totémica", en una obra realista actual como este poemario invierten sus papeles, se convierten ellas en las sacrificadas, en las asesinadas, y en ello no hay nada sagrado. Porque "los ritos (…) /y los viejos hechizos/ya han perdido/su convicción" (p.16).
    O aspectos de poder individuales o colectivos en la caza furtiva como símbolo de la masacre del más débil:" Superioridad intelectual/ permiso para matar/ Superioridad corporal/ permiso para asesinar [El Rinoceronte Negro, de Camerún, extinto en 2011]" (p.38). A lo poético se le añade la constatación de la referencia científico histórica de la desaparición, de la extinción o del asesinato.
    La naturaleza arrasada como el manzano estéril, como la posible extinción del oso que cruza la carretera, como la primavera apagada, como el color rojo de la sangre en el río, de la intimidad desgarrada del feminicidio.
    Una forma de nombrar y sugerir poéticamente los efectos y a veces las posibles causas de esa violencia destructora en la realidad actual; para llamar la atención, para decir por qué el mundo como el planeta sigue girando, por qué no se detiene, hay suficientes motivos, todas y todos estamos de alguna forma implicados, porque si la situación no cambia, vamos abocados al desastre de nuestra propia casa, a que se materialice el final de esa tragedia real de la que se nos advierte. Un poemario valiente en donde la crítica nada hermética de sus versos no menoscaba en nada su belleza.

    III

    Volviendo a "Danza humana" en el Libro de la luz el autor construye una especie de alegato a favor del arte del que no se debe hablar impunemente. Solo es digno de la palabra "artista" aquél que, es habitante del arte, no el que se arroga ese título o condición por vanidad, mercantilismo o exhibicionismo. En una sociedad que tiende a convertirlo todo en útil, rentable o provechoso, el ruido nos imposibilita escuchar el eco que traslada el arte, de los grandes interrogantes o descubrir cómo se refleja en él tanto lo humano como lo oculto en lo humano. En cuanto al bien y al mal, reconoce que hacer el bien es el acto más íntimo, más solitario, y que con el paso del tiempo ves que el mal es el accesible, y en cambio, el bien el que parece en su misterio, inaccesible.
    Nuestro miedo ante la finitud nos lleva a adorar el nuevo Becerro de Oro de la tecnología que parece hacernos dioses y también esclavos. En el siglo XXI el planeta se nos presenta mucho más inseguro que en la segunda centuria del siglo anterior, nos dice. "Percibo que no soy culpable, pero tampoco inocente" (p.923).
    El último Libro es el de la libertad. El autor escribe: "El hombre yerra como una exigencia inherente a la condición humana" (p.939), sin embargo, el hecho de errar y de cometer errores sin inocencia y sin culpa, también constituye un escudo de la existencia, para que nos atrevamos a ser libres. La Ananké es un concepto griego que significa que estamos limitados a una fuerza superior que rige el mundo, es el gran límite y la gran compañía, condiciones para poseer la libertad, según el escritor, aunque yo más lo relaciono con el consuelo o el amparo ante nuestra gran fragilidad humana. Y de este tema tan controvertido sobre quién es más libre, esboza algunos ejemplos a partir de su experiencia y su criterio, como la conversación que aspira no a vencer sino a persuadir.
    Y aunque al final, el propio Argullol reconoce que la libertad como todos los absolutos es una quimera inalcanzable, sí que el mensaje que nos traslada en este último libro, extrapolable al conjunto, es el proyecto literario, personal y humano llevado a cabo por el autor, de construir una libertad a base de esfuerzo, perfección y seducción, enfrentándose a engaños adquiridos o heredados y a prejuicios, para así reflejarse ante los demás como ante sí mismo en el espejo de su verdad, aunque a veces ésta sea descarnada.
    "Danza humana" es también un repaso de temas universales de la literatura o del pensamiento, algunos desde un nuevo punto de vista personal y crítico, con pequeñas historias humanas sugerentes, de la vivencia, de la ficción o de la reflexión, que nos transmiten valores no convencionales dentro de la sociedad actual.
    En algún momento el escritor nos dice que lo que queremos es ser oyentes, pero para eso alguien tiene que contar o escribir su narración, su mensaje poético, su relato y tratar de defenderlos, y qué mejor que con la palabra, con las palabras. Qué haríamos sin ellas.

    Danza humana, de Rafael Argullol, Editorial Acantilado, Barcelona, 2023.

    Florecemos en un abismo, de Rafael Cadenas. Biblioteca Premios Cervantes, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2023.

    Mortal y rosa, de Francisco Umbral. Editorial Planeta, 10ª edición, Barcelona, 1955, 2022.

    Talar un nogal, de Marta López Luaces. Editorial Tigres de Papel, Madrid, 2023. Edición digital.

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