ALGA Revista de Literatura
nº90 - otoño 2023




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Foto de la colección "Mimiamimemima"
      (Miami, EE.UU., 2022)

      de Eduard Reboll

    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Libros comentados

    JOAN DE LA VEGA

    JOAN DE LA VEGA (Barcelona, 1975) es aficionado a las maratones de montaña y al excursionismo. Autor de una quincena de libros de poesía entre los que destacan: Ladino (Trea, 2006), Ipalnemoani ('Por quien vivo'); Trilces Trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador (La Garúa, 2006); 365 haikus y un jisey (Rúbrica, 2012); Y tú, Pirene (X Premio César Simón de la Universitat de València, Denes, 2013); El verd, el roig, el negre (Pont del Petroli, 2015); Medio mundo en luz (Ediciones Siltolà, 2017); El tot solitari (La Breu Edicions, 2019); En torno a Issa y otros difuntos (Ril, 2022), (po)Ètica de l'exhumació (Pont del Petroli, 2022) y Lo que dicen las piedras (Páramo, 2023).



    Talar un nogal
    de Marta López Luaces
    Editorial Tigres de Papel, 2023.
    Poesía, 66 páginas.

    Vivimos, desde hace ya, tiempos oscuros. Parece que al mundo se le ha antojado inmolarse sin más, llevándose la vida de todos por delante. La sociedad occidental ha llegado a unos límites de destrucción sistemática que nadie era capaz de prever e imaginar. Y en la actualidad sometemos a una mera elección esas dos vías posibles tan contrapuestas y antagónicas: la de salvaguardar las libertades y la dignidad de todos los seres o la de poner precio a la vida ajena y agotar todos los recursos que ésta nos pueda ofrecer.
    El pasado mes de junio, emitida desde Nueva York y recién aterrizada, pudimos escuchar la voz de un nogal cuando se tala. Y es una tarea ardua tratar de escuchar una voz que se cuela entre el ruido motor de dos festivales de poesía en la ciudad condal, dos festivales que nada tienen que ver entre sí y que prácticamente pisan las mismas calles sin interrupción.
    Fuimos a escuchar ese quejido del nogal que nos visita durante un mes al cabo del año. Éramos "sospechosos", pero la semilla de ese plañido, de su testimonio y denuncia, acabó recorriendo las calles de la indiferencia urbanita hasta abrirnos los ojos. Y los tímpanos.
    ¿Y cómo hace un nogal cuando se tala? Pues algo similar a cuando se mata a un animal o se asesina a una mujer. Y no se confundan, ni más ni menos, para Marta López Luaces todos estos elementos terrestres están unidos, entrelazados, vinculados por la vida y surgen de la misma matriz. El acoso, el abuso, la violación, el homicidio a gran escala está vertebrado, planificado y responden como un mismo reflejo y síntoma de una ideología global que aspira a dominar nuestro planeta e imponer su orden.
    Si abrimos la puerta, TALAR UN NOGAL MATAR A UN ANIMAL ASESINAR A UNA MUJER, hallamos un canto colosal, una epopeya del ahora, a una autora que no nos habla de su condición de mujer sino que articula un discurso transversal del mundo al que nos han abocado a sobrevivir. Para ello incorpora tres ejes fundamentales, muy urgentes: el feminismo (como filosofía y no como slogan), la visión animalista frente al especismo moral; y la ecología, contra el liberalismo salvaje (o ese supuesto humanismo que se sabe, a día de hoy, vencedor).
    "Talar un nogal" aborda una realidad incomoda a la que ya hemos dado la espalda, y no solo en el ahora sino desde la cuna de la civilización occidental, una praxis a la que ya nos hemos acostumbrado: el exterminio total de todo ser sintiente. Nuestra manera de estar en el mundo prevalece gracias a la desaparición/desfiguración/destripación del otro: porque sí, por contrario, por sustento o por placer. GOZO DEL MAL, nos interpela en uno de sus versos. En mayúsculas, a ver si de esta forma el sujeto lector, el individuo espectador es capaz de entrever cuando se mira al espejo de su realidad y conciencia.
    La autora no se deja influenciar por la corriente de pesimismo enfermizo y lacerante del presente, entona una elipsis melódica y conciliadora, desde el conocimiento y la emoción, de la mano de la ciencia, de la botánica y la metafísica, desde su faceta como traductora o muy consciente de su doble identidad, desde el prisma cristiano y la mitología, desde lo sagrado y lo simbólico, de la intrahistoria y la filosofía.
    El lenguaje poético de TALAR UN NOGAL MATAR A UN ANIMAL ASESINAR A UNA MUJER, es el de un río orgánico que emprende su éxodo, mediante reiteraciones y acotaciones a modo de letanía, sin principio ni fin, un poema circular desgajado en tres partes, a la altura de autores universales como Juan Ramón, Octavio Paz o José Gorostiza. A "Espacio, Piedra de sol, Muerte sin fin", se suma ahora en nuestro imaginario esta salmodia terrenal para talar lo sospechosamente divino que hay en nuestra especie. Tal vez no seamos capaces de reparar el daño que hemos infringido al planeta y a nosotros mismos, pero dejaremos de legitimar el crimen mediante la moral de las ideologías y religiones que compiten entre sí.
    Del nogal extraemos madera que nos da utensilios y refugio, también su fruto. Del animal, provisiones. De la mujer, hijos. Este es el punto de partida desde donde arranca la radiografía del mundo. Las citas que apuntala en cada una de las partes son hitos significantes, el núcleo desde donde se fundamentará ese cruce de heridas, esos vasos comunicantes entre lo vegetal, lo animal y lo maternal. Tres secciones que constituirán el cuerpo y el alma de la autora, a modo de hipóstasis, como contrapartida a lo que el dogma cristiano denomina Santísima Trinidad. Mientras avanzamos en la lectura del libro, se ayudará de cifras y datos muy específicos que solo atestiguan y dan fe de las dimensiones de la maldad, de ese sacrificio, como espina medular del ser. No entorpecen, dignifican su compromiso vital ante el destino fatal de las víctimas.
    Poetizar este genocidio a escala mundial es un modo de salvarse, de salvarlas, de salvarnos. Quizás nuestra última posibilidad de permanecer.


    EDUARD REBOLL

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