ALGA Revista de Literatura
nº90 - otoño 2023




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Foto de la colección "Mimiamimemima"
      (Miami, EE.UU., 2022)

      de Eduard Reboll

    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Poesía

    IGNACIO GAMEN

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA. Ver: http://www.poesiaalga.org/

    "MAÑANA LO VEREMOS"

    Desde la hora sexta… (Mateo 27).

    Desde la siesta hasta la media tarde
    se cernieron las nubes sobre el valle.

    Con las primeras ráfagas de viento
    los rostros se volvieron hacia el cielo
    y las aves huían en desorden.

    Cayeron los primeros goterones,
    y entonces un relámpago estridente
    rasgó el aire, tremó la tierra; un fuerte
    viento abrazado en frenética danza
    al agua y al granizo asediaba
    el indefenso valle sin piedad.

    Cesó el viento, y la lluvia torrencial,
    entre espasmos de luz y ecos atronadores,
    con su rudo y caótico redoble
    fue dejando caer el filo ciego
    de una noche sin sueños sin silencio.

    Varado en la penumbra, tú -hierático
    cual inútil moái abandonado-
    apenas parpadeabas detrás de los cristales;
    ¿recordabas tal vez un bíblico pasaje?

    -"Tú sabes bien, hermano, que no creo
    en dioses ni en naturas pendencieros;
    si los hombres cambiamos las premisas
    la natura concluye según su ley le dicta;
    y actúa con medida, aunque no lo parezca:
    su ley no es racional, su ley es ciega."

    Y con el cráneo en alto, hinchado el pecho,
    ensimismado, orondo, satisfecho
    y sumido en sopor naturalista,
    sentado en el sillón, se obnubiló tu vista.

    La tormenta amainó dejando apenas
    temblorosos reflejos tras la sierra,
    rumores que se ahogaban en el aire,
    regatos que cantaban por las calles,
    el triste lagrimeo en los aleros,
    el olor de la tierra mojada, y a lo lejos
    el bramido horrísono del río
    surgiendo amenazante de tenebroso abismo.

    -Espabílate, hermano, y ven a contemplar
    el fin de la tormenta, el despertar
    sonámbulo del valle saliendo del asedio.
    Ven al balcón, insisto, allí veremos…

    "Mañana lo veremos" bostezabas
    mientras haciendo mutis te ibas a la cama.

    página siguiente