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Los negros pájaros del adiós
alzan el vuelo.
Dibujan en el cielo
la corona de la muerte.
Sin voz y sin palabras
se instala el silencio.
El silencio de las horas
de los muertos.
Los muertos están solos.
Solo acompañados de
más muertos.
Los cuerpos se enfrían,
entran en un eterno invierno.
Ya no son peso ni realidad.
Solo eco sin memoria.
Los muertos se van yendo solos, frágiles, ligeros.
Se van no. Los echan.
Los sepultan antes de tiempo.
En sitios provisionales,
para enterrarlos luego.
No tienen suficiente con morir.
Para descansar deben esperar,
años quizá,
para ocupar su hueco.
Y los que se mueren
de repente,
se mueren con prisa.
Solos también,
sin despedirse, sin mirarse.
Muerte de mal sueño.
Los negros pájaros del adiós
alzan el vuelo.
Dibujan en el cielo
la corona de la muerte.
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Ay ¡son muchos muertos!
Miles.
Miles de familias en duelo.
No tengo tristeza, ni miedo.
Tengo vacío.
El tercer ojo abierto.
Un silencio a fuerza.
Calles vacías, plazas vacías.
Faltan los niños
Solo veo perros.
Los negros pájaros del adiós
alzan el vuelo.
Dibujan en el cielo
la corona de la muerte.
Un coup de dés... me deslizo
por el poema de Mallarmé,
siguiendo su plástica belleza.
Desciendo hasta el frío paraíso,
Mictlán según la leyenda azteca.
Todos llevan su corona.
Corona para un rey muerto.
Son héroes de un abismo blanco.
Solo fantasmas de ceniza.
Los negros pájaros del adiós
alzan el vuelo.
Dibujan en el cielo
la corona de la muerte.
Todo ha sido tan rápido:
el virus, el dolor, la muerte.
Ahora son la espiral inversa.
Volverán a andar
sobre las aguas.
Espero. Imploro.
Que cada cosa vuelva a su lugar.
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Y poco a poco nos marchemos.
Cuando nos toque.
En paz, con tiempo.
Espero que en la otra orilla
encuentre una mano.
La que no tuve para apretar
en el momento de decir adiós.
Los negros pájaros del adiós
alzan el vuelo.
Dibujan en el cielo
la corona de la muerte.
No es Barcelona.
Yo no soy la misma.
Nadie es el que era.
De pronto todo es el "Antes"
Para muchos no hay después.
Los negros pájaros del adiós
alzan el vuelo.
Dibujan en el cielo
la corona de la muerte.
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