ALGA Revista de Literatura
nº88-89 - primavera 2023
40 aniversario / 1983-2023




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Iglesia de los Franciscanos (Lucerna, Suiza)
      de Enric Velo


    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Narrativa

    JORGE NAVARRO

    JORGE NAVARRO PÉREZ, Castelldefels, 1962 (Barcelona). Licenciado en Historia Medieval por la Universidad de Barcelona, ha sido durante más de treinta años profesor de instituto. Colaboró durante muchos años en el Grupo Alga y en su revista, lo que supuso un incentivo para escribir y publicar sus primeros cuentos breves, relatos que empezaron a crecer en tamaño y novelas como la Trilogía de Ramón Casas. La primera de ellas, titulada "Las cinco muertes del Barón airado", fue editada por Seix Barral en 2011.

    DE LA LIBRETA DE CHAVARRI

    Si hace unos meses familiares y amigos en sus cartas se interesaban por los petardos y las bombas, los disparos de la fusilería y las descargas de artillería que tantos heridos y muertos provocaron en Barcelona, hoy quieren saber si en sus calles se respira calma o tensión, si en la vía pública todavía se ven rastros de los destrozos o si las brigadas de albañiles los han arreglado, si las cárceles siguen estando llenas de quienes creyeron que haciendo barricadas y volcando tranvías acabarían con el orden social, si la situación política puede volver a su remanso natural o proseguirá el torbellino de broncas entre catalanistas y republicanos en el ayuntamiento y en la diputación, las palabras de odio en las tertulias de los casinos y sociedades y en los meetings políticos, las quejas continuas a los gobiernos de Madrid por parte de unos y otros. A fuerza de leer noticias en los periódicos, amigos y familiares se han hecho expertos en los problemas de Cataluña, pero nada saben de las soluciones.
    Para no asustarlos, no les digo que a simple vista se ve dónde impactaron los disparos en las fachadas de los edificios de las Ramblas y calles adyacentes, de Pueblo Nuevo, Gracia y San Andrés; que mi pensión acabó derruida, perdidos mis bienes más queridos entre los escombros; que la Barcelona de la dinamita se cobra puntualmente su cuota de heridos y difuntos; que hay más tristeza que alegría en muchos semblantes. Les explico que hay más calma que oleaje, que la ciudad no ha muerto, que la vida se manifiesta en los concurridos bailes, en los estrenos teatrales, en los carritos de niños que empujan las criadas perseguidas por los piropos de jóvenes, casados y viejos, que las noticias que leen poco o nada tienen que ver con la realidad de esta Barcelona que tanto quiero. Porque esa es otra cuestión: Barcelonas hay muchas, pues cada barrio o antiguo pueblo que ha sido anexionado, tiene su propia historia nacida de las gentes que lo han habitado y desconozco en gran medida cómo son y qué es lo que pasa en ellos.
    Desde que Ramón Casas se fuera a América con Romeu y Deering en su yate, me siento huérfano, si no fuera porque veo a Utrillo y me encuentro en los lugares más insospechados a Pompeu Gener o Peius, como quiere que los íntimos le llamemos, el recuerdo de mis andanzas con ellos por las calles, los cafés y los teatros de Barcelona, las reuniones y tertulias, me parecería un sueño. Casas y los demás tuvieron a bien aceptarme como amigo y yo nunca podré agradecerles este gesto con un pobre periodista recién llegado de Valencia. Como si me hubiera tocado la lotería, aunque creo que esto ya lo he escrito en mi libreta, si no con esas palabras, con otras similares e igual de sentidas.
    Hace unos días acompañé a Peius en la presentación de su libro Anna Maria en el nuevo edificio del Ateneo en la calle Canuda. Me sorprendió la gran cantidad de políticos regionalistas que acudieron en comunión a aplaudir. Tal aceptación no se debe sólo al amor que sienten por Peius y sus ideas sobre la raza catalana, tampoco al tema de la obra, que no es otro que el de la rebelión de Claris contra el conde duque de Olivares, sino a que han de dejarse ver porque se está hablando más de la fuga de Pibertat con la esposa de Felip Vilaclara que del alumbramiento de Solidaritat Catalana.
    Había en el salón principal del Ateneo tantos cargos catalanistas de la Diputación y concejales del Ayuntamiento, que más que un acto cultural parecía uno político y que fueran a apartar de la mesa al insigne escritor para largar discursos sobre el pleito de Cataluña y uno tras otro lanzarse a pedir la autonomía y hasta la república como eficaz remedio de sus males. Sin embargo, me temo que no abordarían el principal y que se halla en el origen de lo sucedido, que no es otro que el de la cuestión social y la miseria que acarrea. Que haya otra Barcelona y otra Cataluña, que son precisamente de las que viven, en las que los obreros y jornaleros no pueden alimentar a su prole, les importa más bien poco.
    Vino mi novia Julia conmigo, estaba tan guapa que Peius, sabedor de que ha hecho sus pinitos en una compañía de actores aficionados, le propuso ser la Anna Maria de la adaptación teatral que piensa hacer si vende muchos ejemplares de la nouvelle, como la llama para dárselas de escritor con mundo. Sé que después de los piropos y aplausos que recibirá de políticos y asistentes se olvidará, pues Peius es incapaz de recordar las promesas que continuamente hace por ser tantas y tan variadas. También se hallaba allí su abuelo Josep Maria Vallés y Ribot y nos acercamos a saludarlo.
    Yo pensaba que su familia me tomaría por el lobo del cuento que se quiere comer a su corderita y me ha sorprendido gratamente que no haya sido así, que les sea simpático por igual a abuelos, padres y hermanos. No sé si de puertas adentro me critican porque quisieran que Julia se uniera a un abogado prometedor, a un médico reconocido o a un industrial exitoso, pero como de esos hay muchos en la familia y hasta les sobran, les agrada que sea periodista y músico. Me tienen por un individuo exótico del que pueden presumir y hablan tanto de mi valía con la pluma y la partitura que creo que ya me ven director de La Vanguardia y un nuevo Puccini.
    Antes de partir, Casas me regaló un retrato al pastel de mi Julia riendo, con gorro y vestida de automovilista, su De Dion-Bouton aparece borroso detrás. Su figura estaba silueteada como los dibujos japoneses y le dedicó tiempo para que sus rasgos quedaran bien, quiero decir con esto que no era un simple esbozo.
    Desea mi felicidad cuando él ha perdido la suya.

    Estas líneas publicadas más arriba son el inicio de la obra que Jorge Navarro está escribiendo actualmente.

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