ALGA Revista de Literatura
nº88-89 - primavera 2023
40 aniversario / 1983-2023




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Iglesia de los Franciscanos (Lucerna, Suiza)
      de Enric Velo


    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Poesía - Colaboración Especial

    FINA GARCÍA MARRUZ

    FINA GARCÍA MARRUZ, nació en La Habana en 1923. La poeta, ensayista e investigadora integró el consejo de redacción de la revista Clavileño (1943) y estuvo estrechamente vinculada desde su juventud a la revista Orígenes (1944-1956), junto a Eliseo Diego, José Lezama Lima, Cleva Solís y su esposo Cintio Vitier, y otros. Ha publicado: Poemas (1942), Transfiguración de Jesús en el monte (1947) y Las miradas perdidas (1951). Junto a Cintio Vitier, su compañero de vida, publicó Viaje a Nicaragua (1987) y los ensayos Poesías de Juana Borrero (1967), Los versos de Martí (1968), Flor oculta de poesía cubana (1978) y La literatura en el Papel Periódico de La Habana (1990), entre otros. Ha sido traducida a varios idiomas e incluida en numerosas compilaciones. Fue ganadora del Premio Nacional de Literatura en 1990, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2007 y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

    Selección de textos y nota biobibliográfica: ALEISA RIBALTA

    EL JOVEN

    Ahora que soy un dios, dame la mano.
    Vamos juntos. No me importa morir.
    Perdamos una tarde, una mañana. Toda la vida.
    Dialoguemos sobre cosas fútiles y bellas.
    Oh, abrazarlo todo locamente ¡Vamos a ver el mar,
    sin detenernos para nada a contemplarlo.
    Vamos a ver el mar, con la nuca vuelta de espalda,
    ignorándolo como él, cuando nos mira.
    Mira cómo tengo los bolsillos vacíos!
    Ahora que soy un dios, dame la mano.

    EL RETRATO

    Esencial, increíble,
    descorre el mediodía
    con mano férrea y dulce,
    el miniado manglar

    y sus insectos suaves,
    decorados. Acerca
    lo entrañable y lo fiel
    como un sincero huérfano.

    Penetro despaciosa
    al vals vertiginoso
    de las palmas inmóviles
    al sol, de los yerbajos.

    Su traje me conmueve
    como una oscura música
    que no comprendo bien.
    Toco la palabra pobre.

    CUANDO EL TIEMPO YA ES IDO, UNO RETORNA

    Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna
    como a la casa de la infancia, a algunos
    días, rostros, sucesos que supieron
    recorrer el camino de nuestro corazón.

    Vuelven de nuevo los cansados pasos
    cada vez más sencillos y más lentos,
    al mismo día, el mismo amigo, el mismo
    viejo sol. Y queremos contar la maravilla

    ciega para los otros, a nuestros ojos clara,
    en donde la memoria ha detenido
    como un pintor, un gesto de la mano,
    una sonrisa, un modo breve de saludar.

    Pues poco a poco el mundo se vuelve impenetrable,
    los ojos no comprenden, la mano ya no toca
    el alimento innombrable, lo real.

    COMO UN DULCE INSTRUMENTO

    Al despertar, mi oído,
    como un dulce instrumento,
    fue tocado del hondo
    sillón, y de los coches.

    Se me entraron los ojos
    al claror tembloroso:
    pusieron violonchelo
    razonante y tristísimo.

    El cuerpo recostado
    lento orquestaba opaco
    el sonido del mundo.
    Pasó mi madre oscura.

    VARIACIONES SOBRE EL TIEMPO Y EL MAR

    El mar me dice: soy viejo. Antes que el tiempo fuera
    ya yo golpeaba sordo, brillaba y restallaba.
    Me tiendo como un león o como la espada inservible
    de un guerrero después de una batalla perdida.

    Sostengo las devastadas murallas, las ruinas silenciosas.
    Soy lo que no habéis visto y lo que habéis olvidado.
    Vuestro cuerpo me toca sin saber que atraviesa
    un órgano sin memoria, más distante que un astro.

    Fuera de la esperanza y la desesperanza
    miré la espuma fenicia y el olor de las comidas.
    Recuerdo el comercio y el cambio como una rosa salvaje
    y las palabras que oí como el tesoro que se hunde.


    Temps de serenor

    ENRIC VELO

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