ALGA Revista de Literatura
nº88-89 - primavera 2023
40 aniversario / 1983-2023




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Enric Velo
  • Lucía León
  • Goya Gutiérrez

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Iglesia de los Franciscanos (Lucerna, Suiza)
      de Enric Velo


    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Poesía

    JULIA L. ARNAIZ

    JULIA L. ARNAIZ (Madrid, 1995) es autora del poemario Hacia el agua (BajAmar, 2022). Sus poemas también han sido publicados en las antologías De viva voz (Ediciones de la Torre, 2018) del grupo poético Los Bardos, y Naturaleza poética (La Imprenta, 2022), así como en la revista Santa Rabia. Fue coordinadora durante varios años del Aula de Poesía José María Valverde, fundada por el poeta Antonio Cillóniz. En la actualidad, coordina la tertulia poética La Errante Poesía, de la que también fue cofundadora.

    TRES MUJERES

    Van tres mujeres:
    Raíz, Tallo y Grano
    van las tres cantando:
    cuatro palmas arriba
    y otra de brazos cruzados.
    Van las tres mujeres,
    van las tres
    cantando por el campo.
    Dos cabezas de tierra
    y otra vestida de trapo,
    Raíz, Tallo y Grano
    alimentan con la sangre de sus mejillas
    campo, monte y llano
    y van las tres tristemente cantando
    mientras tejen con sus voces
    las espigas
    a su triste canto.

    MUDAR TU PIEL

    "Solo a través de la forma podremos comprender el vacío."
    (Los vagabundos del Dharma, Jack Kerouack)

    Tu imagen es la delgada
    piel de una mandarina
    envolviendo al vacío este cuerpo
    ajeno.
    Tu imagen hace crujir pecho y hombros
    Y brazos, como un velcro.
    La muda de piel dejará un torso de llagas
    y gajos
    de mandarina bajo las uñas.

    SALINAS

    Con el tiempo,
    se escapa del cuerpo la piel,
    con el tiempo,
    se convierten en sal las orillas
    del cuerpo
    y dan igual los soles que reflejen
    estas salinas,
    pues ya hay demasiada sal para que vengan
    los flamencos
    a dormir la siesta.

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