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ELSA LÓPEZ
INEVITABLE OCÉANO
C
uando entraste en la casa
aquella vez,
primera vez del sueño,
yo supe que llegabas a romperme la sombra.
Fue la estación del miedo,
y luego vino el día de la canción.
Tus manos enredaban de ventana a ventana
detrás de los magnolios,
y tus pasos llegaban, al caer de la tarde,
entre flores de trapo, muñecos de cera,
y el beso junto al río pintado de caballos.
Luego ya no hubo espacios ni dedos infinitos.
Se rompieron los juegos,
aquel dulce deseo de amarte bajo el agua.
Y yo volví a estar sola detrás de los espejos.
Del libro
"Inevitable océano"
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