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JAVIER DEL HOYO
III
Reconozco el sabor que dejas en mis labios;
de tan polvoriento resulta hasta desabrido.
Te reconozco y sin embargo nada creo, sí,
no creo que llegues a encontrarme sometido,
piensa que al no poderte ver y no verte
sólo polvorosa oscuridad espero de ti;
resquemor que me acompaña siempre,
ganando terreno paso a paso, sin límite.
IV
No puedes contener
el aire de la noche y del día,
y respiras mientras anochece.
Tengo la cabellera en reposo
y en reposo respiro de ti
porque ahora puedo,
porque te muestras dócil
viendo llegar el sueño
de los procreadores
en el aire despierto.
No podrás, penumbra, contener
el aire de la noche y del día,
ni las miradas de la ira;
no podrás, aunque lo intentes,
detener la espada del verdugo,
ni la contundencia de los puños.
Nadie se queda a esperarte,
nadie,
ni el sol.
continua
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